Somos música desde antes de nacer. Portamos un tambor en el pecho que empezó a sonar cuando llevábamos solo cuatro o cinco semanas enraizando. Antes de ese tiempo, el tañido era solo premura que buscaba un eco en el ritmo de otra sangre a la que seguirle el compás; el tempo; los pasos. Impaciencia por ser hoguera sobre la tierra; por ser río...Seguir Leyendo
- 30 ago 2019
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